Semana del Medio Ambiente 2021

En Pinamar estamos celebrando la Semana del Medio Ambiente con acciones que van desde la limpieza de los bosques en Cariló hasta una campaña de información generada desde la Secretaría de Paisaje y Medio Ambiente:

  • Playa - Duna:

    Seguimos celebrando la semana del medio ambiente, compartiendo datos que se vuelven vitales para comprender el entorno que nos rodea.

    ¿Sabías que los granos de arena que hoy habitan nuestro frente marítimo llegaron desde el sur y se dirigen hacia el norte? 

    Es importante recordar que la playa está en constante movimiento (deriva litoral en sentido hacia el norte) por acción del viento y el oleaje. De esta manera, forma parte de un sistema dinámico que intercambia – constantemente- suelo del fondo sumergido, la orilla y los médanos.  Además, poseen un manto vegetal compuesto de plantas adaptadas a la vida de una superficie muy suelta y permeable, que reciben el nombre de “Psamófilas", es decir “amigas de la arena”.

  • Visitantes Pasajeros: 

    El paso migratorio de distintos Mamíferos marinos nos regala cada año la presencia, entre  otros, de lobos marinos de un Pelo, Otaria Flavecense, delfines franciscanos, Pontoporia Blainvillei y – eventualmente- también pingüinos magallánicos Spheniscus magellanicus. 

    Un dato a tener en cuenta es que los únicos que salen a descansar a la playa son los otarios, que por lo general provienen de la lobería de Mar del Plata. El resto cuando sale del mar hacia la costa lo hace por desorientación o un desorden de alguna naturaleza.  

    Ante el hallazgo de estos ejemplares te invitamos a contactar con la Fundación Mundo Marino 02252 430300. 

  • Conociendo nuestras aves: 

    En nuestro Partido habita la Athene cunicularia, comúnmente conocida como lechuza vizcachera. A excepción de otras de su especie, tiene hábitos diurnos, es decir, la podemos ver a plena luz del día posada en postes o en el suelo. 

    Datos interesantes: 

    Se alimenta de insectos, reptiles y roedores pequeños. 

    Nidifica en el suelo, aprovechando las cuevas de vizcacha (de ahí el origen de su nombre) aunque si no encuentra vizcacheras, ella misma excava su cueva. 

  • La reina del vuelo: Golondrina ceja blanca
    Seguramente alguna vez te dejaste sorprender por las piruetas y acrobacias de la reina del vuelo. Se trata de la golondrina ceja blanca, Tachycineta Leucorrhoa, que se alimenta de insectos que capturan en el aire, con ágiles maniobras. 

    Son aves migradoras que, con la llegada de los primeros fríos del año, se congregan en grandes bandadas para emprender viaje hacia el norte. 

  • Guardianas marinas

    ¿Sabías que las dunas protegen la costa de la erosión evitando que el mar avance tierra adentro? 

    La duna primaria juega un rol importantísimo de protección ante eventuales crecidas y tormentas. Se transforman en grandes filtros de arena, captadores y reservas de agua de lluvia y aseguran el hábitat de flora y fauna nativas. 

    Algunas de las plantas nativas o adaptadas que podrás encontrar en el frente marítimo: 

    Margarita de las dunas Senecio crassiflorus.
    Espartillo Spartina ciliata.
    Pasto dibujante Panicum racemosum.

  • Las lluvias y nuestro acuífero
    El registro de lluvias, de manera sostenida durante un lapso temporal, permite que las arenas saturen lentamente su capacidad de campo (espacio existente entre los poros de la arena) y que a partir de ese momento el agua comience a desplazarse de manera vertical hasta llegar al acuífero del cual nos abastecemos. 

    Este proceso puede demorar de 2 a 3 horas hasta verse reflejado en un aumento del nivel freático (nivel del acuífero), y puede prolongarse durante un lapso de 24 a 48 horas, dependiendo de la profundidad de las reservas, y la intensidad y duración de la lluvia caída. 

    Una vez alojada en el subsuelo, pasa a formar parte del depósito de agua dulce vital para el abastecimiento de la población y la demanda de nuestro preciado bosque.

 

Naciones Unidas: Generación Restauración: Reimagina, recrea, restaura

Durante demasiado tiempo, hemos estado explotando y destruyendo los ecosistemas de nuestro planeta. Cada tres segundos, el mundo pierde una superficie de bosque equivalente a un campo de fútbol y, tan solo en el último siglo, hemos destruido la mitad de nuestros humedales. El 50% de nuestros arrecifes de coral ya se han perdido y para 2050, podrían desaparecer hasta el 90%, incluso si el calentamiento global se limita a un aumento de 1,5°C.

La pérdida de los ecosistemas está privando al mundo de sumideros de carbono, como los bosques y las turberas, en un momento en que la humanidad ya no puede permitírselo. Las emisiones globales de gases de efecto invernadero han aumentado durante tres años consecutivos y el planeta está a un paso de un cambio climático potencialmente catastrófico.

La aparición de la COVID-19 también ha demostrado lo desastrosas que pueden ser las consecuencias de la pérdida de ecosistemas. Al reducir el área de hábitat natural para los animales, hemos creado las condiciones ideales para que los patógenos, incluidos los coronavirus, se propaguen.

Ante este gran problema, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en la restauración de ecosistemas con el lema "Reimagina, recrea, restaura".

Restaurar los ecosistemas significa prevenir, detener y revertir este daño, pasar de explotar la naturaleza a curarla. Para ello, y precisamente en este día, arrancará el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de Ecosistemas (2021-2030), una misión global para revivir miles de millones de hectáreas, desde bosques hasta tierras de cultivo, desde la cima de las montañas hasta las profundidades del mar. Solo con ecosistemas saludables podemos mejorar los medios de vida de las personas, contrarrestar el cambio climático y detener el colapso de la biodiversidad.

Invertir en los ecosistemas es invertir en nuestro futuro

El Día Mundial del Medio Ambiente 2021, que este año cuenta con Pakistán como país anfitrión, exige acciones urgentes para devolverle la vida a nuestros ecosistemas dañados.

Desde los bosques hasta las turberas y las costas, todos dependemos de ecosistemas saludables para nuestra supervivencia. Los ecosistemas se definen como la interacción entre los organismos vivos (plantas, animales, personas) y su entorno. Esto incluye a la naturaleza, pero también a los sistemas creados por el hombre, como las ciudades o las tierras de cultivo.

La restauración de los ecosistemas es una tarea global de una escala gigantesca. Significa reparar miles de millones de hectáreas de tierra, un área mayor que China o Estados Unidos, para que la gente tenga acceso a alimentos, agua potable y empleos.

Significa lograr que vuelvan plantas y animales que hoy están al borde de la extinción, desde las cimas de las montañas hasta las profundidades del mar.

Pero también incluye las muchas pequeñas acciones que todos podemos realizar, todos los días: cultivar árboles, reverdecer nuestras ciudades, repoblar nuestros jardines con especies silvestres o limpiar la basura de los ríos y costas.

La restauración de los ecosistemas conlleva beneficios sustanciales para las personas. Por cada dólar invertido en restauración, se pueden esperar al menos entre siete y treinta dólares en ganancias para la sociedad. La restauración también crea empleos en las zonas rurales, donde más se necesitan.

Algunos países ya han invertido en la restauración como parte de sus estrategias para recuperarse de la COVID-19. Otros están recurriendo a la restauración para ayudarlos a adaptarse a un clima que ya está cambiando.

 

  • Cada año se pierden más de 4,7 millones de hectáreas de bosques, una superficie más grande que Dinamarca.
  • Casi el 80% de las aguas residuales del mundo se vierten sin tratamiento previo a nuestros océanos
  • Los humedales son drenados con fines agrícolas, lo que ha propiciado la desaparición de aproximadamente el 87% del total mundial en los últimos 300 años
  • Las turberas, presentes en más de 180 países, son ecosistemas vitales sumamente poderosos. Si bien cubren solo un 3% de la superficie terrestre del planeta, almacenan casi un 30% del carbono del suelo.