Don Brizuela: “un valeriano de Ley”

El pasado 28 de agosto la localidad de Valeria del Mar cumplió su 70º aniversario. Para celebrarlo,  nos reunimos con José Brizuela quien desembarcó en “la linda” allá por el año 1962, convirtiéndose así en uno de los primeros habitantes permanentes de  la localidad. Entre cafés, recuerdos y anécdotas, este “valeriano de Ley”  nos abrió la puerta hacia relatos que escriben – en primera persona-  páginas de nuestra historia. 

El documento de identidad nos indicó que nuestro pionero nació en el año 1926.  Su espíritu jovial se mofa de los 91 años que acreditan los papeles. Lee sin anteojos, sonríe todo el tiempo y es dueño de una memoria prodigiosa.

Tarareó un tango- siempre lo hace- y  comenzó a hablarnos del amor. María Celina Caramelo, fue la mujer que tocó su corazón “yo no tenía pensado casarme, pero la conocí y cambié de opinión” reconoció nostálgico, mientras nos contó que la esposa desapareció físicamente hace once años.  Fue junto a ella,  que en el “62”, decidió mudarse a  estas latitudes tentado por Ernesto Peña, quien por aquel entonces era  Presidente de la firma “Balnearios Atlánticos S.A”.

Es que José en unas vacaciones se había enamorado de Mar del Plata y buscaba oportunidades laborales en “la feliz”.  Enterado de eso, Peña, que había construido  el emblemático Edificio de la “manzana 47”, delimitada por las calles Azopardo, Espora, Jorge y Almirante Brown, con el fin de impulsar el crecimiento del balneario, le propuso hacerse cargo de la administración. Allí nació su otro amor, el que lo une a los médanos, bosques y playas.

Todavía conserva un plano de Valeria  en el que iba anotando la llegada de cada nuevo vecino. Después de la suya, registró 47 desembarcos más.Luego- contó-  “el crecimiento se produjo tan rápido que dejé a un lado esa práctica”. En aquellas anotaciones aparecen: Los Robinson, Paulino Rodríguez y la señora, en primer lugar. Luego los primeros forestadores de lotes: Parada, Bousela, Amarillo y Casco, entre otros

Nos adelantamos hasta la década del 70. Brizuela afirmó que – por esos años- la llegada del Teniente Coronel Lamarque marcó un punto de inflexión. En tal sentido contó  “Con él entendimos que debíamos  empezar a juntarnos para  trabajar por Valeria. Así creamos la Sociedad de Fomento y logramos cosas importantes. De la mano del Presidente- Lamarque-  llegó la pavimentación que permitió unir toda la costa, también las luminarias. Capítulo aparte merece la creación del mástil emblemático, emplazado en la rotonda. Todavía recuerdo como las familias nos juntamos para  hacer la base de concreto, ese día fue una fiesta. Por eso ese lugar es tan importante para los que vivimos aquí, es el símbolo de la unión entre vecinos”.

Don José es una persona muy agradecida.  Nos contó que al llegar a Pinamar (cuando decidió mudarse aquí) en un ómnibus de la empresa “Antón”, lo invadieron las dudas. La incertidumbre lo acompañó también en el viaje en  carrito (carruaje tirado por caballos) que tuvo hasta el edificio de la manzana 47. Pasó una vida desde aquel entonces a los 91 años que tiene hoy. Atrás quedaron los viajes en bicicleta desde Valeria a Pinamar (ida y vuelta) por la playa,  para hacer las compras. Atrás quedaron también sus años de Concejal y su paso (por una semana) como Intendente de Pinamar, cuando reemplazó a Don Pedro Actis Caporale.  En forma de legado quedó el trabajo de la  primera sociedad de Fomento y todos sus logros. Lo que no sabe de tiempos y espacios es el amor que este pionero siente por Valeria del Mar.