El calor de nuestras abuelas

Quién no ha tenido alguna abuela o tía que, como regalo invernal, nos trajera un presente, un regalo para abrigarnos en la escuela o en la plaza. El clásico "calor de nuestras abuelas" que siempre se tradujo en sus manos obrando una sutil prenda tejida. En Pinamar tenemos un espacio los días martes (Desde las 15) y los miércoles (Desde las 14 horas) en los "Nidos de Ostende" (Avenida España y Central): "Creamos este espacio que es de encuentro", explica Lidia, la profesora de Tejido para Adultos Mayores de la Municipalidad de Pinamar, "Este espacio es creativo, te acerca al tejido pero fundamentalmente es un espacio para reunirse, para sentirse acompañados". 

"Aquí las abuelas aprenden y también se sienten útiles", explica Lidia, "A mi se me ocurrió que la prioridad sea confeccionar ropa para bebés y niños que podemos donar a quien necesite. Estamos convocando a la gente que necesita para que se acerque a nuestro taller. Nosotros, a su vez, recibimos donaciones de lana para poder trabajar con esto. El beneficio y la solidaridad entonces funciona para los dos lados. Por un lado, la gente nos ayuda a nosotros para poder hacer la ropa y nosotros lo devolvemos con la posibilidad de donar estas prendas a los chicos".

Lidia, simpática y activa por definición, hace equilibrio entre la risas de las chicas que conforman el grupo de Tejido. Sus risas contagian y, mientras charlan de todo un poco, siguen adelante con la labor. "Nosotros acá nos integramos, nos divertimos, trabajamos, tomamos mate, las abuelas empiezan a conocerse, a hacerse amigas, la pasan bien y, como les decía antes, se sienten útiles".

El carácter integrador del taller se evidencia en las palabras de Lidia cuando cuenta una historia particular: "Tenemos acá una señora que tiene una enfermedad seria. Cuando llegó al taller no podía caminar, tenía muchos problemas, le temblaban mucho las manos. Día tras día se fue incorporando al grupo, fuimos acompañándola y hoy es una de las más activas del grupo. Hizo un montón de prendas e inclusive su propio médico le dijo que no dejara de venir todas las semanas. Es increíble lo bien que le ha hecho y a nosotros, claro, nos llena de orgullo y felicidad verla contenta". 

"A todos nos hace mucho bien contar con este grupo", empieza a despedirse Lidia con emoción, "Somos un grupo diverso, edades varias, todas las localidades. Lo importante es que la pasamos muy bien, todos los vecinos están invitados a ver y participar tanto a lo que hacemos todas las semanas como a lo que ya estamos armando para fin de año y que seguramente presentaremos en el Teatro de la Torre. Queremos que todos sepan y vean lo bien que nos hace ser parte de este grupo".