Taller de portugués: “Hacer para aprender”

Aula grande de la Ex terminal. Día jueves. El reloj indicó  las 17:30,  hora que marcó el inicio de la clase de portugués (primer nivel). Allí estaba la profesora María Rosillo, docente de la Dirección de cultura desde el año 2008. También estaban sus alumnos, personas de distintas edades y ocupaciones (algo que suele repetirse en los talleres gratuitos de “Pinamar Aprende”)  incluso con motivos muy diferentes que los llevaron a estudiar la lengua oficial de Brasil.

Una vieja humorada hace referencia a que los argentinos agregamos el diminutivo “Tinha” o “tinho”a las palabras  y ya “falamos” (hablamos) portugués.  Ese mito puede derribarse por completo luego de asistir a una clase. María nos explicó que, si bien hay palabras que fonéticamente suenan muy parecidas al español, comprender un idioma es sumamente distinto “no se trata sólo de entender un texto, es abrir la mente hacia una idiosincrasia distinta, otra forma de contar y decir”.

Esa afirmación se fundamenta en su experiencia. Durante los años 1972- 75, vivió por primera vez en Río de Janeiro (junto a su marido),  a quien le había surgido una posibilidad laboral. En ese momento sólo unas pocas palabras básicas la acercaban al idioma. Pronto la necesidad de interactuar en la ciudad la llevó  a “aprender” desde lo pragmático. Quizá  encontró allí una circunstancia que luego transformó en método. Es que sus clases siempre ponen énfasis en las prácticas como recurso infalible para “incorporar” conceptos y vocabulario.

Se podría decir que las dos horas semanales son aprovechadas al máximo en el aula grande de la” Vieja Terminal”. En cada encuentro (del primer nivel)  siempre hay corrección de las tareas que los alumnos realizaron en sus casas; además,  explicación de temas nuevos, dictados,  ejercicios,  escucha de canciones, y lecturas de textos y diálogos. El nivel dos, en cambio,  maneja textos un poco más complejos donde se centran –básicamente- en realizar traducciones.

Quienes acuden a las clases de portugués del Programa “Pinamar Aprende” se llevan mucho más que conocimientos acerca de un idioma. María Rosillo tiene la dinámica de la vieja escuela: Sus pautas y explicaciones son claras. Ademá sus clases funcionan bajo el lema” hacer para aprender”. Ustedes dirán, hasta aquí algo que quizá se puede obtener en cualquier curso.  Entonces se nos vuelve obligación destacar la “humildad” con la que la docente ofrenda generosamente sus conocimientos y la “pasión” con la que acerca a sus alumnos a la cultura Brasileña.